La potente relación afectiva de Eva Piwowarsky (foto) con Tucumán hizo que su deceso, ocurrido ayer a los 62 años, golpease fuerte a la comunidad artística local. “Fue una luchadora incansable por un cine popular latinoamericano y nos deja un legado de militancia, compromiso y convicciones firmes, con una mirada liberadora, de identidad propia y comprometida con los movimientos políticos de transformación social”, destacó el colectivo Tucumán Audiovisual en las redes sociales.
Piwowarsky fue la última esposa del director tucumano Gerardo Vallejo (con quien tuvo dos hijas); presidió la fundación que lleva el nombre del cineasta, quien la condujo como actriz en “Con el alma”, película de 1995 con Alfredo Alcón y Lito Cruz; y escribió junto a Eliana Gibeaud el libro “La mirada del pueblo”, una biografía de Vallejo.
La trayectoria de la artista como gestora cultural e impulsora del cine latinoamericano le mereció reconocimientos. Desplegó una larga labor en distintas áreas de la producción como el impulso a los Polos Audiovisuales y la oficina Mercosur del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), desde la cual creó la Reunión de Entes de Cine y Audiovisual del Mercosur. Además programó el festival de cine de Gramado, en Brasil; dirigió varios documentales (incluyendo uno sobre la vida de Néstor Kirchner para el canal Telesur) y fue productora ejecutiva del filme “Mate Cosido. El bandolero fantasma” (de 2003), de Michelina Oviedo, entre muchos otros emprendimientos. En 2016 fue jurado de la edición número 11 del Festival Tucumán Cine, que lleva el nobre de quien fue su esposo, y respaldó la Ley de Promoción de la Actividad Audiovisual en la provincia, que está sancionada desde octubre pero aún no fue promulgada por el Gobierno de Juan Manzur.
“Fue una mujer de las imprescindibles. En el aprendizaje de su ejemplo, sostenemos la memoria de su nombre”, resaltó Tucumán Audiovisual, ONG provincial de cineastas que preside Martín Falci.